
EL BEATO SANTIAGO ALBERIONE Y
EL ESPÍRITU PASTORAL
EN EL ÁMBITO DE LA FAMILIA PAULINA
Hna. Clara Cecilia Ariza, sjbp
Como raíz de la
orientación pastoral del P. Alberione encontramos su sensibilidad en
asumir los desafíos que al comienzo del siglo XX proponían la
modernidad y el uso de las nuevas tecnologías aplicadas a la
evangelización.
Su carisma de
Fundador de la «admirable Familia Paulina» va fuertemente unido a su
orientación pastoral, que le llevó a escribir precisamente
dos obras de pastoral: Apuntes de teología pastoral y
La mujer asociada al celo sacerdotal,
verdaderos programas para cada una de las
Congregaciones e Institutos por él fundados. Para lo que el beato
Santiago Alberione llamaba el «espíritu pastoral» de la
Familia Paulina, tuvieron gran influjo el canónigo Chiesa y, según
él mismo declara en
Abundantes divitiæ
gratiæ suæ,
dos de los grandes
pastoralistas de la Iglesia, Swóboda y Krieg.
En Apuntes de
teología pastoral, el P. Alberione indica el criterio del
contacto personal en la cura de almas, afirmando que ésta
“es la acción personal de Jesucristo y de su Iglesia ejercitada por
el sacerdote para la salvación de las almas”.
Y en el libro La mujer asociada al celo sacerdotal
encontramos reafirmada esta misma idea.
La visión pastoral de
Alberione se desarrolla en Cristo Camino, Verdad y Vida, en línea
con una afirmación de Krieg: “la
vida espiritual y la nueva creatura surgen en el púlpito –Yo soy la
Verdad; en el altar –Yo soy la vida; y en el confesionario –Yo soy
el Camino”. En 1935, hablando a los paulinos sobre la pastoral, el
Fundador cita a los dos grandes pastores de la Iglesia, Pedro y
Pablo, y con una imagen materna muy sugestiva afirma:
«La pastoral es
la ciencia y el arte de utilizar los talentos sacerdotales para la
salvación de las almas… La madre elabora el alimento y lo transforma
en leche para el nutrimento del niño, así como, según san Pablo, el
apóstol elabora el saber y de él nutre a los pequeños en Cristo. Por
su parte, san Pedro recomienda a los fieles: “como niños recién
nacidos, ansiad la leche auténtica, no adulterada, para crecer con
ella hacia la salvación, ya que habéis saboreado lo bueno que es el
Señor”».
La pastoral implica
una fuerte unidad, que puede expresarse de diversas formas.
Alberione se orienta a fin de que cada Congregación e Instituto de
la Familia Paulina sea una expresión concreta de las exigencias
específicas que dicha unidad entraña, con el único objetivo de “salvar
almas”. De 1954 es un texto autógrafo, donde se afirma:
«En
el conjunto de las cuatro
Familias Paulinas está representado el Maestro divino que presenta a
los hombres la verdad, el camino, la vida. La Pía Sociedad de San
Pablo con las Hijas de San Paolo representan a Jesús que dice: ‘Yo
soy la verdad’; las Pías Discípulas representan a Jesús que dice:
‘Yo soy la vida’; las Pastorcitas representan a Jesús que dice: ‘Yo
soy el camino’.
Las cuatro
Familias se completan para alcanzar el fin común, salvar almas:
luego, la Pía Sociedad de San Pablo da la doctrina cristiana a la
generalidad de la gente, mientras a cada uno se le aplica con la
oración de las Pías Discípulas y con la acción de las Pastorcitas».
Ciertamente esta gran
obra se ampliará y fortificará con la posterior fundación de los
otros Institutos que componen la Familia.
Y como todos hemos
nacido de la Eucaristía, nos amonesta el Fundador:
«[Tenemos] un único
espíritu: vivir la vida de Jesucristo y servir a la Iglesia. Hay
quien representa a todos intercediendo ante el Sagrario; hay quien
difunde, como desde lo alto, la doctrina de Jesucristo; y hay quien
entra en contacto directo con las personas. Se da entre ellas [las
Congregaciones de la Familia Paulina] una íntima colaboración
espiritual, intelectual, moral, económica».
Por eso el centro de
nuestra vida espiritual es la Eucaristía como sacrificio, como
sacramento, como presencia real. Y así el título de Cristo como
Pastor se dio a las Pastorcitas de manera especial: la Familia
Paulina en todos sus apostolados vive un espíritu pastoral porque
nuestra misión como Familia es precisamente la de nutrir al pueblo
de Dios.
Ver a Cristo Camino,
Verdad y Vida como Maestro/Pastor, es al mismo tiempo contenido y
método que el Espíritu Santo nos ha dado como carisma a través del
P. Alberione. Por ello la Familia Paulina en su diversidad, pero
juntamente en la unidad del Espíritu, está llamada a vivir la
realidad del magisterio y de la pastoral en la vocación a ser
Maestra y Pastora.
Para poder realizar
esta gran misión en la Iglesia, es muy importante que el trabajo
espiritual de todos los hijos del P. Alberione se haga no sólo en
extensión sino en profundidad, pues nuestro corazón debe tener un
único centro hacia el que orientarse: el corazón de Jesús presente
en el Sagrario. En esta actitud, mediante también la oración,
estamos todos llamados a “progresar un poquito cada día”, para que a
la vez todo sea siempre más pastoral. Las devociones que el Fundador
nos ha dado están en conformidad con el espíritu y la misión
específicamente pastoral que nos ha dejado.
El P. Alberione,
hombre de Dios, es a la vez hombre de síntesis: señala a la Familia
Paulina como método y como estrategias el trinomio Jesús Camino,
Verdad y Vida. El trinomio involucra a toda la persona con todas sus
facultades: mente, voluntad y corazón; e implica las “cuatro ruedas”
del “carro alberoniano”: piedad, estudio, apostolado y pobreza... La
finalidad es que todo miembro de la Familia Paulina, en su
integralidad, tienda a la plena identificación con Cristo y llegue a
ser, según el pensamiento del Fundador, el apóstol de hoy para las
mujeres y los hombres de hoy.
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