SSP

El sábado 2 de diciembre, en ceremonia presidida por Monseñor Enrique José Parravano, sdb, Obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Caracas, el diácono José Ángel Torres fue ordenado sacerdote.

El acontecimiento estuvo a la altura de las expectativas y no era para menos: José Ángel es el primero de una nueva generación de paulinos venezolanos que, desafiando las circunstancias difíciles del país, se han dejado seducir por el carisma de don Alberione y dejan vislumbrar un futuro esperanzador para la Familia paulina. Un nutrido grupo de miembros de nuestra familia religiosa, de colaboradores y amigos, acompañó al P. José Ángel y a su familia en tan importante día. “Sencillamente hermosa y hermosamente sencilla” fue la apreciación que varias personas dieron de la ceremonia.

El otro momento celebrativo, aunque marcado por la sobriedad, fue alrededor de una deliciosa “carne en vara”, hecha según la costumbre de la tierra natal del neosacerdote, compartida en un ambiente de convivialidad y reiteradas muestras de aprecio hacia nuestra misión.

El pasado 25 de noviembre, bajo la mirada del beato Santiago Alberione, cuya fiesta adelantada celebrábamos, hemos festejado con mucha alegría a los siguientes hermanos Paulinos y a la Anunciatina que daban gracias a Dios por sus respectivos jubileos de ordenación sacerdotal o de profesión religiosa: P. Ricardo Ares, 60 años de ordenación sacerdotal; Hno. Julio Salinas, 60 años de profesión religiosa; P. Antonio Maroño, 50 años de ordenación sacerdotal; Hnos. Gabriel Aparicio y Urbano López, 50 años de profesión religiosa; Dª María Rosa Córdoba, 25 años de profesión.

El espléndido marco para la celebración de este entrañable acontecimiento festivo ha sido la Comunidad de Protasio Gómez. La celebración eucarística fue presidida por el P. Antonio Maroño y concelebrada por un buen número de sacerdotes. El Superior Provincial, P. Lázaro García, que pronunció la homilía, subrayó en ella tres momentos fundamentales en la vida consagrada de los festejados: a) agradecimiento a Dios por todos ellos, b) recuerdo-memorial del «sí» que han dado a la vocación paulina y, c) celebración y fiesta por su entrega y fidelidad a lo largo de estos años. Por su parte, el P. Antonio Maroño, en unas palabras que dirigió a la asamblea en nombre de todos los festejados después de la comunión, centró su alocución en dos palabras: gracias y perdón. Gracias a Dios, al beato Alberione a y los hermanos y hermanas de sus respectivas familias de sangre y de fe por todos los dones que de ellos habían recibido a lo largo de sus vidas. Y también perdón a los mismos por no haber llegado aún a ser tan buenos ni tan «santos» como todos, seguramente, esperaban y esperan de ellos.

Después de haber compartido el Pan de la Eucaristía, todos los allí presentes, entre los que había, al lado de los Paulinos, representantes de las diversas ramas de la Familia Paulina de Madrid, familiares, amigos y colaboradores, pudimos gozar de un largo tiempo de esparcimiento, de comunicación y diálogo. Y todos, de una u otra manera, hemos rememorado tiempos de nuestra vida pasada y nos hemos dado ánimos para seguir adelante siguiendo las huellas de nuestro amado Fundador.

The Pauline Family in Sydney, Australia, came together on Saturday, 25 November, to have a Vigil celebration of the feast of Blessed James Alberione. The principal celebrant of the Mass, which was celebrated in the Chapel of the Society of St Paul, was Fr Vito Fracchiolla, the Vicar General of the Society of St Paul, who is in Australia for a canonical visitation.

In his homily, Fr Vito invited the congregation to reflect on the words spoken by Jesus to Phillip: ‘Have I been with you all this time and you still do not know me?’ These words challenge us as Paulines to consider how well we know Alberione, and how well we reveal and reflect him in our lives.

A celebration followed the Mass, in the form of an Aussie bar-b-que. Summer has now arrived and all present could enjoy the outdoors and the long hours of daylight.