 |
 |
 |
 |
Queridas hermanas y
hermanos,
Después de todas las celebraciones que se han realizado en estos días
alrededor de los restos mortales de nuestro Padre, hoy, último día de
presencia de su cuerpo en medio de nosotros y antes de los solemnes funerales,
nos hemos reunido nosotros los Paulinos, para rendirle tributo a él un saludo
de adiós confidencial y filial, y para recibir la herencia espiritual que él
nos ha dejado. Esta es una hora sagrada que nos hace pensar. El Padre se ha
ido y su obra se nos ha confiado.
¿Sabremos conservar intacto el depósito de gracias y de dones sobrenaturales
que él nos ha comunicado? ¿Sabremos incrementar, sin desviaciones, el germen
fecundo de bien que él nos ha dejado? Mucha responsabilidad pesan sobre
nosotros.
Escuchemos su testamento espiritual:
Pía Sociedad de San Pablo Alba - Roma
Testamento religioso
Día de la Transfiguración de Jesucristo, 6 de agosto de 1967 - Roma.
"Queridos miembros de la
Familia Paulina, al separarnos temporáneamente; con la fe de que nos
reuniremos eternamente todos. Agradezco a todos y a todas por la paciencia
que han tenido conmigo; les pido perdón por lo que no he hecho, o hecho mal.
Sin embargo estoy seguro que la dirección dada es sustancialmente conforme a
Dios y a la Iglesia.
De infinito valor como vida y devoción a Jesucristo Divino Maestro, Camino y
Verdad y Vida; que ilumina todo el perfeccionamiento religioso y apostólico.
Según mi acto histórico por los difuntos y todas las Misas litúrgicas por
las Congregaciones sacerdotales (antes de 1914) de san Felipe: de S.
Francisco de Sales y de Castagnole (parroquia alta) que siempre he seguido:
espero la misa de mi sufragio, como mi derecho. He cumplido con todo y con
todos los hermanos. Los hermanos, las hermanas y los Cooperadores y amigos
que he servido: espero sufragios y Santas Misas por deber y por caridad.
Siempre hay que seguir a San Pablo Apóstol, maestro y padre, siempre
seguirlo, amar y predicar a María nuestra Madre, Maestra y Regina
Apostolorum. Benedicat omnipotens Deus, Pater et Filius et Spiritus Sanctus
= omnes.
Roma 19 de marzo de 1968 –
confirmado
Sac. José Santiago Alberione
Nota: Después de mi
muerte, el Sacerdote paulino Superior de la Casa Generalicia dará la noticia
a las tres Congregaciones para que sean celebradas - aplicadas - las Misas -
como P. Alberione José Santiago: desde Roma la unión de S. Felipe Neri - en
Alba - Seminario Obispal; desde Roma aviso al Párroco de S. Pedro - a
Cherasco; desde Roma aviso al Párroco de Castagnole Lanze; como siempre
todas he aplicado todas las Misas. Los sacerdotes interesados deben hacerlas.
Sac. S. Alberione".
"Al separarme
momentáneamente, con la fe de reunirnos eternamente todos".
El Padre nos la dejado
pero nos espera en el Paraíso. Muchas veces él nos ha hablado del Paraíso. El
primer fundamento espiritual que él ha dado a sus hijos estaba basado sobre
las verdades eternas.
"Quien se pone en viaje, él escribe, debe primero determinar dónde quiere
llegar. Ahora las verdades eternas sirven para realizar este viaje de la vida:
muerte, juicio particular, paraíso, infierno, resurrección final, juicio
universal, eternidad. Predicarlo muchas veces y de manera aceptada y práctica,
ya que tienen buen efecto también psicológico. Jesús Maestro es el sabio
modelo".
"Recuérdate de las últimas cosas y no pecarás eternamente", era el sabio
ritornelo de muchas meditaciones.
Sobre nuestros altares él ha querido que se colocasen las palabras: "Tengan
dolor de los pecados". En los primeros tiempos, cuando algunas cosas no
andaban bien, invitaba a todos a hacer una santa confesión. Para él el único
obstáculo era el pecado. El nos la puesto en nuestras manos los libros de S
Alfonso: "Preparación a la muerte", "Camino de la salud", "Sacerdote escúchame",
"El gran medio de la oración". Sabía que la vida religiosa adquiere solidez y
se convierte en certeza, cuando se fundad sobre las verdades eternas. ¡Cuánto
bajará contento al sepulcro nuestro Padre, se hacemos nuestros estas
enseñanzas, elementos básicos de la herencia!
"Agradezco a todos por la paciencia que han tenido para conmigo".
El era muy delicado, sabía apreciar la contribución de todos, incluyendo
al más humilde: tenía el gran don de valorizar a las personas. Sabía agradecer
en vida, y ha querido que esta palabra se dirigiese también después de la
muerte.
Pero somos nosotros que sobre todo debemos agradecerle: por el ejemplo de vida
humilde, pobre, laboriosa, de interioridad y de oración que nos ha dejado. Le
debemos dar gracias por las vocaciones que nos ha transmitido. "La Divina
bondad ha acumulado sobre la Familia Paulina tal riqueza de gracias y ha
abierto caminos amplios que mucho más se puede y debe hacer".
"El paulino esté lleno de santo orgullo de pertenecer a la Congregación
querida por Dios y según las necesidades de los tiempos, confirmada por la
Iglesia con su autoridad y asistencia divina. ¿No practica ella las grandes
devociones? ¿No recibe de la Iglesia su doctrina? ¿No tiene por apostolado la
difusión de la doctrina de Jesucristo con los medios modernos? "¿para que sea
notoria en la Iglesia la multiforma de sabiduría de Dios? ¿Y revelar a todos
el Cristo total, Camino, Verdad y Vida? ¿No es enviada a los otros institutos
religiosos que son amplios de consensos? ¿No tiene una misión amplísima? ¿En
todo el mundo? ¿No reasume y compendia lo que en la historia fu muchas veces
dividido...? ¿Y estas cosas bien meditadas, no llenan el corazón del paulino
de santo entusiasmo?
Además confirma: «La Congregación tiene una riqueza muy grande de medios;
tiene un apostolado universal; tiene una fácil adaptación a los tiempos y
lugares; ella toma de las fuentes "tomen de las aguas de las fuentes del
Salvador": Iglesia, Escritura, Tradición, Tabernáculo».
"La Pía Sociedad de San Pablo tiene algunas cosas que dar al mundo; nos hemos
metido en un camino no para andar perdidos, sino con metas y medios estudiados
y perfeccionados".
Deber estar convencidos y orgullosos del gran don que hemos recibido; vivir
siempre nuestra vocación con dignidad, con fidelidad, sabiendo los deberes que
ella comporta. Debemos ser dignos de nuestro Padre, y que él no tenga nunca
que avergonzarse de sus hijos.
Es una promesa que hacemos en este momento solemne, que inexorablemente nos
debe poner a trabajar; y es la mejor manera de agradecer al Padre por los
dones que nos ha comunicado.
"Les pido perdón a todos por todo lo que no he hecho o he hecho mal".
Un hombre de mucha operosidad puede haber cometido equivocaciones. Pero
nosotros, sus hijos, ¿osaremos detener nuestra atención sobre algunas sombras,
para olvidar los numerosos rayos de luz que iluminaron su camino?
Somos nosotros los que le debemos pedir perdón a él por no haberlo comprendido;
por no haber sido capaces de seguir su ritmo; por haber criticado, juzgado,
con la miopía de nuestra corta visión. El, dentro de pocas horas ya no estará
más delante de nuestros ojos: que se lleve con sigo nuestro sincero
arrepentimiento y que nos done, en Dios, el más amplio perdón.
"Estoy seguro que toda la dirección que le he dado y sustancialmente es
conforme a Dios y a la Iglesia".
El estaba seguro que todo lo que nos ha transmitido es válido, porque la
Familia Paulina nació del Tabernáculo, de Dios. La Iglesia ha aprobado su obra.
La visita que el Santo Padre le ha realizado antes de morir es una
confirmación.
Y Dios ha confirmado por su parte la siervo, haciéndolo fecundo y fructuoso.
¿La gran Familia Paulina, las bellas vocaciones, todas las ediciones, a
validez delos periódicos. de la radio, no son el mejor signo que el camino es
bueno? La Biblia, el Evangelio, las grandes devociones a Jesús Maestro, a la
Reina de los Apóstoles, a San Pablo, la vida Eucarística. Este es el amplio
camino que nos ha recorrido, a nosotros nos queda la responsabilidad de no
desviarnos nunca.
"Siempre seguir a San Pablo Apóstol, maestro y padre; siempre seguir, amar
y predicar a María nuestra Madre, Maestra y Regina Apostolorum".
El Padre escribe:
"La recompensa más viva
se dirige a Jesús Maestro divino, en su sacramento de luz y de amor, a la
Regina Apostolorum madre nuestra y de todo apostolado, a San Pablo Apóstol
que es el verdadero fundador de la Institución. De hecho él es el Padre,
maestro, ejemplo, protector. El se ha realizado esta Familia con una
intervención casi física y espiritual que ni siquiera ahora, cuando lo
reflexionamos se puede entender bien, y mucho menos explicar.
Todo es suyo. El es más completo interprete del Maestro Divino, que aplicó
el Evangelio a las naciones y llamó a las naciones a Cristo. El, cuya
presencia en la teología, en la moral, en la organización de la Iglesia, en
la adaptabilidad del apostolado y de sus medios a los tiempos es vivísima y
sustancial; y permanecerá tal hasta el final de los siglos. Movió todo,
iluminó todo, nutrió todo; fue guía, el ecónomo, la defensa, el sostén;
donde la Familia Paulina se establezca. Meritaba la primera Iglesia y la
bella gloria que lo reproduce en su apostolado y en la paternidad con
relación a los paulinos.
En 1957 a
los capitulares les decía: "En nombre de Dios, el Instituto es puesto en
vuestras manos, que son buenas manos. El Instituto con todo su ser, riqueza,
dificultades, defectos, finalidad, miembros".
Estas palabras hoy se nos dirigen a todos nosotros; El se retira y nos deja su
herencia. El confía en nosotros. "El Instituto está puesto en sus manos que
son manos buenas".
Pidámosle que él interceda delante de Dios por nosotros, para que ningún
paulino o paulina desilusione su fe. |