Somos sacerdotes
diocesanos, que "mediante la profesión de los Consejos
evangélicos trabajamos por una imitación cada vez más
perfecta del Eterno Sacerdote Jesucristo" (Pablo VI).
Forman parte de nuestro Instituto Obispos y sacerdotes del clero
secular que sienten viva la necesidad de vivir la misma
espiritualidad de la Familia Paulina, con la cual compartimos
todas las riquezas espirituales. Intentamos hacer una síntesis
entre el ministerio y la tarea de santificación y de vivir una
profunda fraternidad entre nosotros.
¿Qué hacemos?
Nuestra vida
espiritual tiene su centro en Jesucristo Maestro, Camino, Verdad
y Vida. En la fidelidad a los consejos evangélicos hacemos
crecer la eficacia de nuestra acción pastoral, que nos ayuda a
ser fermento de unidad, de comunión y de servicio en nuestros
presbiterios.
En obediencia
responsable a nuestro obispo nos proponemos no sólo en servir a
la porción de nuestro "pequeño" rebaño, sino a la
humanidad entera.
Para esta tarea nos
servimos de todas las ayudas y subsidios que nos ofrecen la
Familia Paulina, colaborando para difundir y consolidar el reino
de Dios a través del apostolado de la comunicación social.
Aseguramos nuestra formación permanente participando en los
momentos de riqueza y de alimento espiritual con retiros y
ejercicios espirituales, además con la relación fraterna y de
acompañamiento que ofrecen los superiores del Instituto.
Estamos presentes
en una decena de países, pero nuestra presencia más
consistente es en Italia.
¿Por qué lo
hacemos?
Para enriquecer
nuestra acción pastoral con nuevas dimensiones, aquellas que
nos dio el P. Alberione: "Vivir todo Jesucristo como él se
ha autodefinido: Camino, Verdad y Vida para salvar a los hombres
de hoy con los medios de hoy".
Breve historia
El Instituto se
inició en 1959 y fue aprobado por la Santa Sede el 8 de Abril
de 1960. Bajo la guía del Fundador ha asumido, gradualmente, la
actual fisonomía, que lo asocia a la obra de evangelización de
la Sociedad de San Pablo. El Instituto está abierto a todos los
medios más rápidos y eficaces que el ingenio humano
descubrirá para beneficio del hombre, utilizándolos para el
apostolado.
A los miembros del
Instituto se les informa sobre las actividades a través de un
periódico bimensual que se llama: Jesús Maestro.